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La Corporación Cuba Ron S.A. es la organización que se ha erigido como productor de grandes marcas de ron en Cuba, depositaria de las más fieles tradiciones de la cultura ronera cubana.

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En Cuba, los nuevos tiempos y las batallas bien ganadas han ubicado a las mujeres en sitios cada vez más fuertes y posicionados. La evolución está dada también por el talento que ha elevado en ellas la capacidad de superarse ante las brechas de género y las oportunidades de igualdad de derechos. El ocho de marzo es cada año otra luz para bien reconocer a las heroínas de los más difíciles y desafiantes oficios. La Corporación Cuba Ron S.A tiene incorporadas en sus filas a muchas de esas guerreras en distintos sitios laborales.

Salomé Alemán fue la primera mujer en Cuba que ostentó la distinción de Maestra del Ron Cubano. Sutil en el sentir, ruda e imparcial en el hacer, esta habanera de las calles viejas ha convertido los rituales que emanan de la caña de azúcar en una carta de amor. Esta entrevista, aparte del merecido homenaje, es un motivo más para impulsar su sabiduría y extender sus pasos a esas que vienen floreciendo tras sus hazañas.  

¿Qué representa el hecho de ser la primera mujer en alcanzar la distinción de Maestra del Ron Cubano?

El movimiento de maestros roneros cubanos data de algunos años y tiene una historia en cuyo transcurso de manera oficial no han estado mujeres, no porque el movimiento lo hubiera impedido, sino porque la vida no había propiciado la presencia femenina.

Hubo unos períodos sobre los años 90, que fue cuando comenzaron las propuestas de compañeras para incorporarse al gremio, y ahí me tocó unirme en el 2010 como maestra aspirante hasta que en 2016 fui nombrada Maestra del Ron Cubano, la primera en mi país. El hecho de haber llegado a ocupar esta función tan importante representa una cuestión sensible, de mucha responsabilidad y compromiso, puesto que el ron es símbolo, renglón de la economía y sinónimo de la cultura cubana.

Convertirme en maestra del ron significó en materia de alientos un momento de impacto para las mujeres del país que han estado en las fábricas durante épocas y en esta suerte de liderazgo me tocó un poco representar a todas las mujeres de Cuba en la rama de la producción ronera.  Mi labor de magisterio se vuelve homenaje a todo el trabajo que muchas desempeñan en aras de continuar su crecimiento cognitivo en menesteres del sector.

¿Cómo logra una mujer empoderarse en un sector liderado por hombres?

Nuestra sociedad no ha dejado de ser machista por mucho que tengamos proyectos y políticas de desarrollo y empoderamiento de la mujer.  A nivel social todavía sigue existiendo una veta machista desde el mismo punto donde hemos sido dirigidas por hombres y entonces esos espacios donde estamos vinculadas en cuestiones laborales con hombres es complejo, pero para eso luchamos.

En mi caso, yo comencé como adiestrada cuando me gradué en la universidad. Me ubicaron en la ronera que fue donde preferí estar y una vez allí me enfrenté a trabajar en la destilería y el trabajo con alcohol y aguardiente en un ambiente rodeado de hombres.  El hecho de haber comenzado tan joven te ayuda a insertarte y a moldear un ser productivo junto a la preparación que traes desde la academia y el rigor en el trabajo te otorga un respeto que se forja con el tiempo dentro de ese ecosistema laboral y ese respecto se gana, no se impone.

¿Fue desde siempre su aspiración ser estratega de las esencias y los sabores del Ron Cubano?

Yo estaba muy lejos de pensar o soñar ser algún día una maestra ronera, era una profesional insertada en la industria donde fundamentalmente había hombres y de ahí me nutrí del intercambio y la comunión con el personal de trabajo que tenía todo un saber hacer y allí se construyó una imagen nueva de mí gracias al respeto, al valor de mis estudios, la voluntad de superación y eso me ayudó mucho cuando fui maestra aspirante. Yo ya había trabajado en fábricas, luego pasé a ser jefa de turno de manera oficial, pero nunca llegué a imponerme sino confluir, compartir y ganarme poco a poco la aceptación de mis compañeros como líder. En mi trayectoria, he incursionado en varias de las etapas del proceso de trabajo y no fue jamás un momento de choque o rechazo, ni fui discriminada por ser mujer, es una historia de evolución y así debe ser el decursar para dirigir procesos donde es clave que los profesionales se ganen realmente el puesto que representan.

Yo decidí ir para la ronera, me gustó mucho la parte que se dedica a la industria y en ella estaban todas las operaciones de la ingeniería química que yo estudié y me enamoré, porque es un proceso complejo y tecnológicamente muy variado, con momentos muy apasionantes que hay que conocer y estudiar. El ejercicio diario de mis funciones fue una vía que condujo a dominar esa cantidad de historia y ahí me quedé, seguí aprendiendo y muchos años después fui valorada para ser futura maestra, pero hasta ese minuto no lo sabía ni lo intuía.

Ser Maestra del Ron Cubano es una responsabilidad que implica prepararse desde una perspectiva diferente, es un cambio en la vida social profesional, viene desde la experiencia los conocimientos de partida. El buen hacer siempre dependerá de la preparación sistemática para darle respuesta a las incongruencias, es un compromiso de por vida.  A este mundo se entra voluntariamente, pero es para toda la vida un desafío con una cultura que heredaste y que debes de transmitir y en el camino innovar manteniendo la tradición y el saber hacer.

¿Cómo comparte su tiempo en el hogar y sus tareas dentro de la Corporación?

Considero que algo imprescindible desde todas las miradas humanas es la disciplina y la organización, el trabajo sistemático y disciplinado, y eso facilita el tener orden y prioridades en el trabajo. La pandemia nos ha impuesto modos de vida diferente. Hay que atender desde el trabajo desde casa las estrategias de fábrica anuales y siempre buscar la manera de equilibrar las tareas asociadas, las nuevas necesidades. Hay que ser creativos, buscar alterativas, combinar el ambiente del hogar con la faena. Somos profesionales, pero no dejamos de tener trabajo dentro de la casa con la familia. Existen muchas cosas que se vinculan, espacios que se aprovechan desde el pensamiento para desarrollar nuevas ideas, y pensar en lo pendiente y cómo buscar el espacio propicio sin estar tristes porque estamos en aislamiento. Es necesario adaptarnos para poder avanzar. La ronera no se puede detener y los procesos tampoco y a nosotros nos corresponde estar preparados para poder conducirlos.

El ron está permeado en su tipicidad sensorial con variables, tiene reglamentos y parámetros y modos de hacer que están establecidos. Dentro de esos parámetros de trabajo hay graduaciones alcohólicas que también varían, los barriles son diferentes y cada maestro con sus líneas de trabajo incide también en los aspectos de movilidad, y, claro está, desde el punto de vista tecnológico tiene que ver con la región donde se producen las esencias. En cada fábrica los maestros tienen retos e implicaciones personales, porque el factor humano está y la base se condiciona igualmente de lo que el maestro delibere en la toma de decisiones. En cada trago de ron están las huellas de su propia historia.

¿Cuáles son, a su consideración, los retos a futuro del movimiento de Maestros del Ron Cubano?

El movimiento tiene tres estructuras: primeros maestros, maestros y aspirantes.  Los saberes de nuestros Maestros Roneros y los espacios fabriles donde se produce el ron cubano tiene la categoría de patrimonio inmaterial de la humanidad, y el deber ser de cada aprendiz hará eje en preservar esa cultura ronera.

Hay una reserva de futuros maestros que se forja durante años, es una transmisión que se va produciendo de manera gradual. A los maestros aspirantes se les conduce a partir de sus propios conocimientos adquiridos y la experiencia está muy asociada a sus propios pasos por ese camino y es mucho el deber.

Poco a poco en el trabajo y las tareas se van venciendo etapas y esa entrega se mantiene aún ya después de ser maestros. Todavía hay cosas que profundizar. La frecuencia y la dedicación a los productos como valía serán la vía para garantizar que ese proceso sea integral y que la persona que recibe el conocimiento lo haga de una manera pausada, venciendo poco a poco los obstáculos. Hay que pensar desde el futuro porque los añejamientos llevan años. Es preciso soñarlo y calcularlo y se debe entrenar desde el hoy hasta las implicaciones en el mañana con paciencia y solidez. La raíz de toda buena sinergia es aprender a trabajar en equipo y valorar los criterios de las personas y tratar de buscar una explicación científica, demostrar, convencer.

 

 

Háblenos de sus propias rutinas

Desde mi campo de acción, he estado presente en la preparación de ediciones limitadas, que son rones de altos sectores de venta y ahí ya buscamos bases más añejadas con un costo de producción mayor y en dependencia de lo que se quiere expresar va ya el producto terminado, su sabor. Un maestro debe de resaltar algún elemento dentro del proceso del ron, llámese el trabajo del aguardiente como elemento conductor, de la caña de azúcar, de los saberes, de las mezclas y a partir de ahí se producirán efectos que varían con olor, sabor, sensaciones bucales. Esto mismo sucedió en la gama de los tributos donde trabajé y en cada uno de ellos resalté algo para comunicarle desde ese trayecto al consumidor qué quise expresar. El ronero es un artista de esas esencias como mismo lo puede ser un maestro de la plástica.  

Este período mundial hay que enfrentarlo, hay que trabajar sin desatender los procesos; puede haber determinadas producciones paradas pero los rones continúan su evolución de manera independiente y esos procesos son conducidos. El hecho en sí de tener ese compromiso lleva un cuidado. En nuestro sistema corporativo hemos mantenido estrategias para atender y garantizar con alternativas oportunas los productos. Estamos deprimidos en cuanto a producción, pero no hemos parado, y los profesionales nos hemos mantenido muy atentos. Esta pandemia no nos va a lacerar el saber y las condiciones, nos ha aguantado el ritmo, pero no la intensidad.

Si tuviera que crear un ron inspirado en la mujer cubana ¿qué elementos no podrían faltar?

Tuve la oportunidad de trabajar en la concepción del Ron Havana Club Tributo en el 2019. La participación de la mujer en este producto estuvo marcada por mi influencia en esa edición con el uso de una base que elegí.  

Dentro de las bases que seleccionaría no podría faltar que el producto final trasmitiera fuerza y dulzura: la fuerza alcohólica para comunicar el mensaje de la fortaleza de la mujer cubana porque somos fuertes por naturaleza, aunque nos mal llamen el sexo débil, y lo hemos demostrado en la vida como jefas de familia, madres, profesionales y estrategas para asumir los retos que la vida ha impuesto y la dulzura por esa delicadeza, porque es la nota que no puede faltar. La mujer en Cuba y el mundo ha tomado cultura de espirituosos y ha incorporado a su vida espacios para compartir con bebidas. Estos sabores son también un guiño para expresar que las mujeres debemos de seguir aprendiendo y conquistando la capacidad, decidir y sugerir a partir del saber y más en esos contextos de trabajo con el ron como parte de la idiosincrasia. Es eso en lo que resumo el sabor de ron para la mujer: fuerte y dulce.

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Ron Siglo y Medio

Para conmemorar el aniversario 150, los Maestros Roneros de Santiago de Cuba prepararon un nuevo producto, único e irrepetible, con una producción limitada por su increíble calidad. Ahora presentamos un producto que es la excelencia misma, algo sublime preparado con mucho amor, entrega y misticismo, en honor al genuino y auténtico Ron Cubano de siempre.

Grado alcohólico: 40%

Color: Medio-Oscuro

Calidad: 100%

Edición Limitada

Cubay Carta Blanca Extra Viejo

Único e irrepetible, de extraordinario sabor y delicado aroma, el ron cubano proviene de la caña de azúcar, que con su dulzor característico y su espíritu, expresado en un magnífico aguardiente sabiamente añejado, unido a los secretos centenarios de los Maestros Roneros cubanos, son el complemento de esta mítica creación.

Grado Alcohólico: 40%

Color: Claro-ambar

Calidad: 95%

Edición Limitada

Ron Santiago de Cuba 500

En boca resulta un mágico viaje por los variados y suaves sabores de frutos y especias que crecen en esta tierra. El Ron Santiago de Cuba 500 es ciento por ciento, encuentro privilegiado con el carácter del santiaguero.

Grado Alcohólico: 40%

Color: Oscuro

Calidad: 100%

Edición Limitada

Ron Isla del Tesoro

Es una mezcla de bases de rones muy añejados en el tiempo, en preciados "cofres preciosos", que engendran una vez más la "joya maravillosa" del Ron Cubano, nacido de la sabiduría, la entrega y el quehacer de la pujante Industria Ronera de Santiago de Cuba, con más de 150 años dedicados a la fabricación del genuino "Ron de siempre".

Grado Alcohólico: 40%

Color: Medio

Calidad: 95%